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Programa para adolescentes y jóvenes

Las adicciones en jóvenes no siempre empiezan con una sustancia «dura» ni con un consumo diario. Muchas veces el problema asoma en forma de cambios de humor, bajada de notas o nuevas amistades, y la familia no sabe si es una etapa o algo más serio. Esta guía explica qué señales observar, cómo hablar con tu hijo o hija y en qué consiste un tratamiento pensado para adolescentes y jóvenes.

Adolescentes y drogas: por qué esta etapa es más delicada

El cerebro sigue madurando hasta bien entrada la veintena, sobre todo las áreas que regulan los impulsos y la toma de decisiones. Por eso, empezar a consumir a edades tempranas aumenta el riesgo de desarrollar problemas con las drogas y de que estas interfieran en los estudios, las relaciones y la salud mental. El alcohol y el cannabis suelen ser las primeras sustancias con las que se tiene contacto.

Los profesionales que trabajan en drogodependencias observan además nuevos patrones de consumo con un inicio más temprano, que piden un acercamiento propio: no se aborda igual a un chico de 15 años que a un adulto con años de consumo a sus espaldas.

Adicciones en jóvenes: señales de alerta

Ninguna señal por sí sola demuestra que haya consumo, pero conviene prestar atención si se acumulan:

  • Bajada brusca del rendimiento escolar o faltas a clase.
  • Cambios de humor marcados, irritabilidad o aislamiento.
  • Cambio repentino de amistades o de aficiones.
  • Necesidad de dinero sin explicación o desaparición de objetos en casa.
  • Alteraciones del sueño o del apetito.
  • Conductas de riesgo: agresividad, conducción temeraria, problemas con la ley o relaciones sexuales sin protección.

Para profundizar, consulta cómo se detecta una adicción.

Cómo hablar con tu hijo de drogas

La conversación funciona mejor si se plantea como un diálogo y no como un interrogatorio. Algunas pautas:

  • Elige el momento. Mejor con calma, no en plena discusión ni cuando acaba de llegar bajo los efectos de algo.
  • Pregunta y escucha. Interésate por lo que piensa y por lo que ve a su alrededor antes de dar tu opinión.
  • Informa sin exagerar. Los mensajes alarmistas pierden credibilidad; la información clara sobre efectos y riesgos, no.
  • Expresa preocupación, no solo reproche. «Me preocupa cómo estás» abre más puertas que «Ya sabía yo».
  • Pon límites claros y coherentes, acordados entre los adultos de la casa.
  • Revisa tu propio ejemplo con el alcohol, el tabaco o los medicamentos.

Si la conversación se bloquea o el consumo continúa, pedir orientación profesional no es exagerar: es una forma de cuidar. Y puedes consultar aunque tu hijo no quiera venir.

Cómo funciona un programa para adolescentes y jóvenes

El programa de FSC atiende a adolescentes y jóvenes de entre 14 y 25 años y a sus familias. Busca que el consumo se reduzca o se detenga y, a la vez, prevenir o detectar otras conductas de riesgo, como la agresividad, el fracaso escolar, la conducción temeraria, los problemas con la alimentación, la delincuencia o las relaciones afectivas y sexuales de riesgo.

Para el adolescente o joven

  • Psicoterapia individual: un espacio de confianza para valorar si se trata de uso, abuso o adicción, ayudarle a tomar conciencia de lo que consume y de otros comportamientos arriesgados, y motivarle para cambiar.
  • Evaluación psiquiátrica a cargo de un médico-psiquiatra especializado en adolescentes y jóvenes, para establecer un diagnóstico si procede.
  • Grupo «Hablemos de consumo»: un espacio terapéutico en grupo para pensar de forma crítica sobre las drogas y su uso.
  • Grupo «Hablemos de cambios»: para jóvenes con un mínimo de motivación por mantener la abstinencia. Se comparten experiencias y estrategias para llevar a cabo los cambios necesarios.
  • Acompañamiento terapéutico: un tutor está con el joven en su día a día, en su propio medio, para ayudarle a cumplir los objetivos terapéuticos o de reinserción pactados.

Para la familia

Las familias pueden recibir atención tanto si el joven acude al tratamiento como si no. Se valora la situación de consumo y se ofrecen asesoramiento y pautas adaptadas a cada caso.

  • Terapia familiar: sesiones para informarse sobre las drogas, sus efectos y lo que suponen a corto, a medio y a largo plazo; aprender a detectar el consumo y otras conductas de riesgo, y trabajar estrategias como los límites, la comunicación, las habilidades sociales en familia, la comprensión y la empatía o el estilo educativo.
  • Grupo de familias: un ciclo de 6 sesiones estructuradas, de periodicidad quincenal, con contenido teórico, para entender la drogodependencia, adquirir herramientas que favorezcan el cambio e intercambiar experiencias con otras familias.

Si buscas apoyo como familia más allá de esta etapa, consulta también el programa de atención familiar.

Cuándo pedir ayuda

Consulta con un profesional si el consumo se repite, si notas que afecta a los estudios o a la convivencia, si mezcla sustancias o conduce bajo sus efectos, o si en casa ya no sabéis cómo actuar. Pide la primera atención gratuita llamando al 93 424 04 00; la llamada es gratuita. Si hay una intoxicación o una urgencia, llama al 112.

Preguntas frecuentes

¿Qué edades atiende el programa para adolescentes?

Atiende a chicos y chicas de entre 14 y 25 años, y también a sus familias.

¿Puedo pedir ayuda si mi hijo no quiere ir?

Sí. La familia puede ser atendida aunque el joven no acuda al tratamiento. Se valora la situación y se dan pautas concretas para actuar en casa.

¿Cómo sé si mi hijo consume drogas?

No hay una señal única. Los cambios bruscos de rendimiento, humor, amistades, sueño o gastos, sobre todo si coinciden, merecen una conversación tranquila y, si persisten, una consulta profesional.

¿Qué hago si encuentro drogas en su habitación?

Mantén la calma y busca un momento tranquilo para hablar, sin interrogatorios. Escucha su versión, expresa tu preocupación y acordad límites. Si no sabes cómo abordarlo, una consulta de orientación puede ayudarte.

¿Probar una droga significa tener una adicción?

No necesariamente. Hay diferencia entre uso, abuso y adicción, y un profesional puede valorar en qué punto está. Aun así, en la adolescencia cualquier consumo implica riesgos y merece atención.

Primera atención gratuita

Llámanos gratis al: 93 424 04 00

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